Terremotos, tsunamis, guerra en Libia, violencia en las calles, peleas familiares podrían tener en estos días una explicaciòn astrológica. Escribe Gustavo Fernández.
En otra oportunidad he explicado los fundamentos científicos y racionales de la Astrología. De la verdadera astrología, digo. Es decir, no la de los horóscopos de los diarios o de Internet, o la de aquellos que a un simple llamado telefónico, ya sea en radio o televisión, responden con un discurso presuntamente profundo sobre las características astrales del oyente. La Astrología, ciencia milenaria que ha cautivado los espíritus más sensibles y las mentes más profundas, requiere estudio prudente, observación, tratamiento personalizado.
En este contexto, se estudian las influencias planetarias tanto sobre el individuo como sobre las sociedades y las naciones, y si prestamos especial atención, nos encontramos en un momento particularmente difícil.
En efecto, desde hace unos quince días, los dos planetas más grandes del sistema Solar, Júpiter y Saturno, han entrado en lo que se llama “oposición”. Como se e3ncuentran a distintas distancias del Sol y su velocidad de traslación alrededor de éste también difiere, ocurre que en estos momentos cada uno se encuentra en un extremo opuesto del sistema, como dos caballos que cinchan en direcciones también opuestas. Pero hace quince días, la Tierra, nuestro planeta, comenzó a cruzar en el medio de esta cinchada. Este ingreso a la “zona de tensiòn” entre los dos monstruos se conoce como “orbe”, y, como enseguiuda veremos, comienza a hacer sentir su influencia, hasta alcanzar el “pico” el 28 de marzo, en que se situará en el punto medio exacto entre los dos.
Ahora bien, recordemos que hace un par de semanas comenzó una seguidilla de catástrofes naturales: terremotos y tsunami en Japón, erupciones de volcanes en las Islas Célibes, casi enseguida comienza la guerra contra la Libia de Kadaffi… también en la crónica policial hechos resonantes. Y como parapsicólogo que también ejerce la astrología, observé como estos días aumentan las situaciones conflictivas entre mis consultantes. Si los problemas vienen “en bandada” sobre un individuo en particular, bien podemos suponer causas psicológicas. Pero si afectan colectivamente las causas son astrológicas.
Por supuesto, esto no significa que “todas” las personas tendrán problemas (de hecho, sin duda muchos se encontrarán con buenas noticias, como en cualquier otro momento del año) ni que el mundo será arrasado por desastres. Lo que significa es que, a nivel general o particular, aumentará la probabilidad estadística de tener problemas. La sensatez, la prudencia, el sentido común, la observación desapasionada de los hechos y las personas serán las herramientas pàra evitarlos. Una vez más, como escribiera Shakespeare, “los astros inclinan, pero no obligan”. Y luego, para mediados de abril, estos efectos adversos tenderán a desaparecer.
Pero, ¿de qué naturaleza de problemas estamos hablando?. Saturno con Júpiter son los llamados “cronocratores”, planetas que marcan los tiempos. Las conjunciones de Júpiter con Saturno, corresponden a ciclos socio-económicos, religiosos, estructurales y sus aspectos pueden indicar cambios profundos y universales, son el “telón de fondo” sobre los que se interpretan los demás ciclos. En lo individual, afecta a las personas mayores, aquellos que tienen ahorros, bienes, tierras o casas. A través de los arrendatarios, de los que pagan salarios, y en especial a través de los afiliados y los responsables de los partidos políticos conservadores. Ese grupo social es que mejor generalmente escenifica la influencia de Saturno, mientras que a Júpiter le encanta escenificar su influencia a través de la Justicia, de los jueces, los fiscales, los abogados y toda la tramoya o el teatro con su boato que necesita la justicia para escenificar su influencia.
Frente a frente, ahí están, el viejo Saturno, antiguo dios de los agricultores, frente a Júpiter el dios de los ganaderos. Agricultores frente a ganaderos, Caín frente a Abel, el arrendatario frente al arrendador. Piquetes, conflictos sociales, obstaculización de la Justicia (sin partidismos, ¿recuerdan la reacción sindical cuando el rumor de la investigación de Moyano por la justicia suiza?), negociados y corruptelas expuestas a la luz. Dentro de las paredes del hogar, conflictos entre generaciones, o el pasado (Saturno), que debería ser “pisado” pero resulta “pesado”, volviendo a obstaculizar el trabajo protector, expansivo, de Júpiter, el hacedor de nuevos mundos…
Encima, la Luna
No dejen de disfrutar del espectáculo en estas noches. Allí está la Luna, gigantesca como nunca, pues está, por primera vez en décadas, en su punto más cercano a la
Tierra. Y encima, Luna Llena. La que altera, la que despierta lo oculto: desde dones sobrenaturales hasta conflictos escondidos por años bajo la alfombra, cuando no traiciones y mentiras. La Luna llena, qué pescador no lo sabe, acelera la putrefacción de los pescados que quedan expuestos al sereno. Los hospitales, guardias médicas y comisarías saben que tendrán más trabajo y por algo, a los locos los llamamos, también “lunáticos”. Así que todo se conjuga para que, ciertamente, tengamos –y esta es la recomendación a nuestros lectores- la prudencia y atención, no obsesiva ni persecutoria, que estamos pasando días complicados. De la voluntad y las decisiones de cada uno de nosotros depende “cómo” los pasamos.
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