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¿Misterio? Una aparición terrorífica perturba a colectivero

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Escrito por Nogoya 451º Lunes, 31 de Mayo de 2010 22:05


La anécdota ya fue cubierta por todos los medios, comentada tanto en la sobremesa familiar como en círculo de amigos, suscitando sonrisas incrédulas y ceños preocupados por igual: días atrás, un chofer de la línea 20 del colectivo urbano y un acompañante, al final del recorrido habitual, vivieron la traumática experiencia de interactuar, dentro del vehículo con una fantasmagórica aparición que los dejó literalmente traumados.

Descrita como una mujer con cabello rubio greñoso y sucio, ojos inyectados en sangre, la carne de las mejillas como putrefacta, una blusa apolillada y –detalle abracadabrante-una bolsa de nylon transparente en su mano derecha donde llevaba lo que parecía una cabeza masculina cortada.

La “entidad” baja del colectivo superada la intersecciòn de Jorge Newbery y la ruta y los dos hombres, aterrados, emprenden el rápido regreso a galpones. Pero los enigmas no habían terminado allí: a buen trecho, el timbre de descenso comienza a sonar repetidamente, e incluso, cuando se reúnen con otros empleados de la firma que en un vehículo de auxilio acuden a su reemplazo, éstos comprueban que el timbre seguía sonando, según dicen, aún cuando lo arrancan de su conexiòn.
 
 Esta es una apretada síntesis. Pero demos unos pasos adelante. Tuve la inestimable oportunidad de entrevistarme repetidas veces con el principal protagonista, cuyo nombre permanecerá en el anonimato no sólo porque él así lo desean, sino por mi recomendación: la alteración de su vida cotidiana, la preocupación del ámbito familiar, de nada valen revivir el momento, como le pasa cada vez que lo relata. Y esto me lleva a un primer comentario, destinado, en puridad, a todas aquellas personas que con un conocimiento superficial del hecho y la persona, desde medios públicos o en ámbitos privados, en foros de Internet o en entrevistas callejeras, con una sonrisa canchera, descalifican al testigo, suponiendo intoxicaciones etílicas o bromas pesadas varias.

 Sin duda existen los chistosos. Y los alcohólicos con delirium tremens. Pero éste no es el caso. Se trata de un trabajador y padre de familia, probo, honesto y terriblemente asustado. A quienes les resulta tan sencillo denostar a alguien común por vivir una situación extraordinaria, les invitaría a que reflexionaran sobre qué gana el testigo al “mentir”. A nadie le pagan por contar historias de fantasmas.

 Y es una “popularidad2 dudosa, toda vez que se será más víctima de bromas y epítetos incómodos que digno de aplauso y admiración. En estos casos, quien tiene el coraje de relatar su experiencia no tiene nada que ganar y sí mucho que perder. De manera que, dado que su estabilidad mental –y la del acompañante, porque no olvidemos que fueron dos testigos- está fuera de toda duda, sería bueno que se preguntaran si, después de todo, realmente no habrán visto algo fuera de lo común. Sobre todo, porque a cualquiera de nosotros puede ocurrirnos en cualquier momento.

 Otro aspecto a tomar en cuenta es la cantidad de versiones peregrinas que comenzaron a rodar: desde que se trataba del “fantasma” de la recientemente fallecida mamá de una nena desaparecida, hasta que se trataba de una habitante marginal de la zona. “Explicaciones2 tan disímiles no soportan el mínimo análisis, toda vez que, como buenos rumores que son, corren pero nadie sabe de quienes estamos hablando y en qué se basan.
 
Entonces, ¿qué fue?
 
 Algo que he investigado personalmente es que el chofer estaba viviendo situaciones paranormales desde muchos meses atrás. En este caso en particular, los fenómenos comenzaron un buen rato antes, cuando el vehículo se desplazaba en las inmediaciones de Wal Mart y, como hemos visto, siguieron un buen rato después: la “apariciòn2 fue apenas el punto álgido de una serie. Y esto, porque hemos comprobado que en este hombre, de manera accidental se venía despertando lo que en Parapsicología llamamos la Potencialidad Parapsicológica: la capacidad latente en todos los seres humanos de producir fenómenos parapsicológicos.

¿A quién no le ha ocurrido algo extraño alguna vez, hablar de alguien que segundos después llama por teléfono, soñar una situación que luego se produce, decir cierta palabra al unísono con otra persona, ver o presentir alguna “presencia” en una casa antigua?. Como cualquier otra funciòn mental, la Potencialidad Parapsicológica se puede “disparar” accidentalmente.

 Y si una persona atraviesa esa situación pero a la vez se acompaña de algunas particularidades en su personalidad como baja autoestima, inseguridades, miedos, esto resulta “atractivo” para lo que llamamos “Paquetes de Memoria”, término técnico con que en Parapsicología designamos a los residuos psíquicos de personas fallecidas, lo que la gente llama, vulgarmente, “fantasmas”. De la misma manera que un perro bravo ladra a un grupo de personas que pasa pero tenderá a morder a aquella a quien le huele el miedo, estas entidades se sienten atraídas (y se manifiestan) ante personas que tienen esas características. Y aparecen.

 Por supuesto, no se andan por el muindo de ultratumba cargando cabezas cortadas y desarrapados. Los residuos psíquicos son energías amorfas (no tienen forma): el testigo “proyecta” entonces sus miedos más profundos, sus terrores más ocultos, y lo verá como teme verlos. Los fantasmas no usan ropa desgreñada, ni cadenas ni túnicas. La mente, es un proceso de “racionalizaciòn” para hacer comprensible lo que detecta, la “disfraza” con contenidos inconscientes. Simplemente percibimos energía, y nuestra psiquis hace el resto. No se trata de una “alucinación”, porque no es que vea algo donde no hay nada; se trata de, precisamente, una “proyecciòn”. Como cuando uno ve esos juegos de ilusiones ópticas donde una mancha amorfa se resuelve en un rostro. La mancha ya está; nuestra mente le da sentido.

 Finalmente, vale la pena recordar aquí que para nada es un hecho asaz aislado: si supieran ustedes la cantidad de personas que mes a mes, año a año, se acercan a relatarme las experiencias vividas, aislada o frecuentemente… Claro que el 99,5 % de toda es agente, por miedo al ridículo, al “qué dirán”, a la burla, jamás lo comentaría fuera de su círculo familiar, a veces ni allí siquiera. En este caso, sirva la aterradora experiencia de estas personas como recordatorio que quizás, mañana mismo, el mismo lector o lectura que se rió al conocer este caso deba atravesar la descorazonada vivencia de dormir noches con la luz encendida, sobresaltándose con cada sombra de la noche, como consecuencia no deseada de un “encuentro cercano” con lo Desconocido que, después de todo, siempre aguarda en los lugares más inesperados.
 
Contacto: Miguel David 51, Paraná. Celular: 0343 155 126 996      0343 155 126 996      Email: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla Web: www.alfilodelarealidad.com.ar


Comentarios
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pedro   |2010-06-01 04:29:37
Terrible!
Habrá pagado boleto?o será otro caso de prepotencia espectral...
jose  - Hernandez   |2010-06-01 07:05:57
Averigüen lo que pasó en Hernandez con un remisero que supuestamente atropello
a una criatura mitad animal mitad humana...fue este fin de semana...llevaba
pasajeros...nadie sabe explicar bien qué sucedio pero el auto del remisero se
rompió...según versiones de personas de hernandez
agu  - opio   |2010-06-01 08:54:31
Aflojenle....
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