¿Vigilancia extraterreste? Por Gustavo Fernandez
Nos observan, vigilan y controlan inteligencias fuera de este planeta.
Pocas semanas faltaban para que los últimos hombres abandonaran esa aislada base en las cercanías de Palmerstone, Estados Unidos. Era tempranamente una fría noche la de ese 23 de agosto de 1955 y una escuadrilla de aviones Gloster Meteors cruzaba el gélido firmamento en su última, quizás, misión de reconocimiento. La base estaba a punto de ser desalojada, sus hombres trasladados a otros destinos y los desvencijados aparatos radiados de servicio.
Esa noche, el teniente Roma meditaba sobre estas circunstancias mientras los reactores rugían en la oscuridad. A ambos lados de su avión, los dos acompañantes parecían compartir la pena del viejo, querido Gloster.
En tierra, los somnolientos pobladores que aún permanecían fuera de sus hogares adivinando –más que viendo- el paso de los aparatos, vieron salir disparados del horizonte y aproximarse, raudos a la base, tres óvalos luminosos, mientras la única sirena de alarma de aquella comenzaba a sonar y los centinelas observaban, impotentes, la fantasmagórica aparición.
Roma y sus hombres también los vieron y, sin perder un instante, abrieron el gas y se lanzaron a la persecución, apretando los dientes y rogando que sus naves no se desarmaran en el mejor momento.
Pero los OVNIs –o, mejor dicho, los tripulantes de éstos- también los vieron. Y mientras dos se alejaban velozmente (haciendo que los acompañantes de Roma, despistados, los persiguieran) el tercer platillo, meciéndose en brazos del viento, se apareó al Gloster Meteor de Roma quien tuvo la lucidez de iniciar el ataque. Su mano temblorosa se apoyó sobre el mando de las ametralladoras. Y, lentamente, sus dedos resbalaron del gatillo, mientras una nube cubría su cerebro...
Nadie pudo explicarse como durante los minutos siguientes el teniente Roma pudo con-tinuar, inconsciente, piloteando su avión, no perdiendo el control y sin estrellarse en la árida llanura. Pero así ocurrieron las cosas. Y al recobrar la consciencia de los hechos, Roma –y los otros dos pilotos que volvían agotados de la inútil cacería- vio al OVNI desvaneciéndose contra el brumoso campo de nubes que avanzaba sobre el desierto.
El informe final, de cuarenta y tres páginas tamaño oficio, señala que Roma fue sometido a un estado hipnótico durante esos minutos. Sometido a un examen similar por parte de los psiquiatras dependientes de la US Air force, Roma reveló que desde el OVNI se le formularon preguntas en un idioma desconocido que él, sin saber cómo, respondió en idéntica forma. Posteriormente se le hizo escuchar grabaciones de voces rusas, chinas, alemanas, laponas, hindúes, ninguna de ellas asemejándose a la que escuchara “dentro de su cabeza”. Quizás, en algunos momentos, la árabe. Pero sólo en algunos momentos.
El problema estriba en que nadie sabe, al presente, cual fue la médula de la “conversación” entre los extraterrestres y el piloto militar. Y es que en tal circunstancia, el hombre pudo revelar desde íntimos secretos familiares hasta máximos secretos militares, los que a sus oídos hubieran llegado en función de su rango.
Además, cabe preguntarse: ¿Qué hacían los OVNIs en esa zona?. ¿Tendrían alguna relación con la base pronta a ser evacuada?. ¿Tendrían intenciones de emplearla como cabeza de puente, aprovechando las instalaciones militares que quedarían abandonadas?. ¿O fue todo casualidad?.
No fue la única vez que objetos controlados inteligentemente actuaban de esta manera. En setiembre de 1978, un piloto civil mexicano, en vuelo de aproximación al Aeropuerto Benito Juárez (en México DF) fue literalmente rodeado por tres OVNIs y sufrió el alto total de su motor y todos sus instrumentos. Extrañamante, no se precipitó a tierra: su nave quedó “suspendida” en el aire mientras “en su cerebro”, otra vez, este testigo escuchaba una voz que en un idioma ininteligible le producia, sin embargo y pese a lo extraño de la situación, mucha paz…
Desde el obvio control mental que todo esto significa, hasta el evidente interés de estos presuntos alienígenas por actuar en nuestro mundo interf-riendo con nuestros sistemas, todo pone en evidencia que estamos bajo una larga, rigurosa y muy, muy arcana vigilancia desde más allá de nuestra atmósfera…
por Gustavo Fernández
Contacto: Miguel David 51, Paraná.
Celular: 0343 156 234 381
Email: \n \n
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Web: www.alfilodelarealidad.com.ar
| Comentarios |
|





