Trata de personas… ¿Hay que legalizar la prostitución?
Sí, sin dudas es algo que tenemos que hacer y sin tanto debate, ni peroratas, ni falsas moralinas, por favor!!!! ¿Este es el oficio más viejo del mundo, no? Pues entonces, si estamos cansados de verlo y oírlo no podemos negar su existencia, debemos dejar de mirar para otro lado, que se santigüen todos los que quieran hacerlo son libres!!!!
Las estadísticas muestran una verdad abrumadora en el año dos mil siete. Se contabilizó a través de la oficina de asistencia integral a la victima del delito, la friolera de ochenta y cinco casos de trata de personas. Estas mujeres están DESAPARECIDAS. Los estudios muestran como los casos van en incremento con respecto al año dos mil cuatro por ejemplo, que se contabilizaron nueve. El total de mujeres que se desconoce su paradero es de cuatrocientos sesenta y cinco.
Si como sociedad dejáramos de ser unos mojigatos, y exigiríamos la legalización de la prostitución, de esta manera terminaríamos con lo clandestino, con lo poco claro y obviamente con un negocio que vaya a saber quien esta detrás. No puede ser la proliferación de lugares donde se explota la actividad sexual y esta ocurra sin control del estado. Si cualquier comerciante está obligado a declarar su actividad, por qué no lo han de hacer los prostíbulos que también comercian. Tal vez suena descabellado, pero no lo es. Si la actividad estuviera reglamentada, se podría proteger a las mujeres de todo tipo de violencia, golpes, maltratos, vejaciones, el no pago de los servicios, discriminación, etc. Y se lo tomaría con naturalidad como un trabajo más. En definitiva, como lo que es, un trabajo más!!!!
Porque queda clarísimo, si hay prostitución es por que hay clientes, y si hay clientes, que cosa mejor que se de en un ámbito de salud, con libretas sanitarias, en lugares donde nadie corra riesgos físicos, ni de ningún otro tipo, y en libertad sobre todas las cosas. Y cuando el que contrata el servicio y se retira del lugar se le de la factura correspondiente por servicios sexuales. Si después esa persona puede o no declararla, esa es harina de otro costal. Por proteger en este caso a los usuarios, desprotegemos a las personas que ofrecen el servicios.
Pero tenemos un problema muy serio. Como sociedad tenemos la costumbre de escandalizarnos y negar los temas que deberían preocuparnos dándole importancia a los que realmente no la tienen, y es así como no damos soluciones a las cosas que nos afectan seriamente. Esto sucede por que pensamos que las cosas les pasan siempre a los demás, ahora ¿quién esta libre de que le suceda la desgracia de tener una victima de secuestro por trata de persona?
Estas mujeres secuestradas son en general de clase social baja, y media baja. Como siempre las personas de más bajos recursos son las MAS VULNERABLES. Secuestradas o engañadas con promesas de un futuro mejor son victimas de las redes de trata. Hace falta rastrillar “La Argentina” de norte a sur, y este a oeste hasta encontrarlas. También es necesario la aplicación firme de la ley contra la trata de personas, que tiene una pena de tres a quince años de prisión. La ley está, hay que ponerla en práctica, es urgente.
Por lo ya antes mencionado, insisto en la legalización, y que mujeres y hombres trabajen dentro la ley. Incluso con sus gremios y sindicatos, con aportes jubilatorios y obras sociales.
Sí vivir en democracia se trata de aceptar a los otros, ¿no?. Y también de que todos estemos insertos en el sistema, bueno, digamos bienvenidos.
por Norma Espiñeira
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