Un poco desorientada
Tal vez por que tenemos las elecciones tan cerca, al menos más cerca de lo que pensábamos tenerlas y sin tiempo para analizar, hablarlo con nuestra almohada o discutirlo acaloradamente con nuestros amigos e insultar con todo respeto a los que no piensan igual que uno, es que nos preguntamos y repreguntamos: ¿A quién voy a votar, y para qué? Si los candidatos que se postulan no van ha asumir, si tienen que terminar sus períodos, si le faltan dos años para que se acabe su mandato, si ya dijeron que no quieren ser candidatos…
Mientras tanto ellos y ellas aparecen en la tele explicando lo inexplicable, que es por la crisis existente, que es para evitar la crisis, que la crisis la provocan los que no apuestan al modelo, que este modelo fomenta la crisis y para que superemos la crisis hay que adelantar las elecciones, no queda otra.
Está el que no quiere ni loco y el que se sacrifica por el partido y el pueblo, santos, mártires y empujados a jugarse por el bien común, próximamente estampitas para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero.
Entonces empezamos, los televidentes, ha acomodar el culo en el sillón, silla, banquito o almohadón mas cómodo que tenemos, porque nos damos cuenta que el entuerto va para largo mientras tratamos de entender que miércoles pasó, ¡Pero si veníamos bárbaro! Al mismo tiempo que te tomas unos mates, le pedís a los adolescentes de la casa que corran las cortinas, echen suficiente insecticida por las moscas que hinchan las pelotas y los mosquitos mortíferos, que hagan silencio ¡No estaría mal que escuchen un poco de política!, ha ver si ellos entienden y nos lo explican aunque sea un poquito ¿Qué paso?
Por que hablando se entiende la gente, y mientras los escuchas más lejos estás de captar algo, mientras el gobierno quiere meter presos por ejemplo a los genocidas de la ultima dictadura otro sector del mismo partido gobernante hace buenas migas con los defensores de los asesinos y los que atentaron contra la democracia, parece una parajoda verdad?
La oposición trata de explicar que todo se puede olvidar, incluso perdonar (que la traición no es tal, ya se nos pasó el enojo, y que cualquiera se equivoca, volvé) mientras se secan las lagrimas por la reciente pérdida y en honor a su memoria, arma un frente, que mataría una y mil veces al ya desaparecido líder.
De los partidos mas pequeños sabés menos porque no están en la tele, pero no quieren quedar afuera y se las ingenian para estar en ella aunque sea acompañando en movilizaciones y cortes, de gente que no los votaría ni alucinando bajo los efectos del glifosato.
Comprobás fehacientemente la resurrección de la carne, cuando te sorprendes con los que creías muertos y ahí están firmes opinando y ofreciéndose para el partido que sea,”La Republica lo pide”.
Fruncís el ceño, ponés cara de concentradísimo para no mentir o quedar en evidencia de que no cazas una, pedís que cierren las persianas, pongan los candados, ahora es por todos los ladrones y asesinos que andan sueltos en esta tierra de nadie, eso… lo dice la gente en el colectivo, la farmacia, la oficina y también lo dice la tele y debe ser cierto ¿Por qué nos van ha engañar? Y como loros locos pedimos mano dura, pena de muerte, cárceles de máxima seguridad, servicio militar obligatorio que en lo posible dure varios años y eduque a los jóvenes.
Si después de todo lo único que importa son justamente los jóvenes que son el futuro de nuestra Nación. De escuelas en condiciones, de inserción laboral, de reparto de riqueza, de equidad y etc. no se habla porque eso es economía y este es otro tema, ósea las elecciones.
Y te acostumbras ha vivir en la histeria y el pánico colectivo. Si tocan timbre, que vengan mañana, acá baja el sol y no se le habré la puerta a nadie. Sea madre, padre o señor nuestro, LA PUERTA NO-SE- A-BRE!!!
Ya agarraste lápiz y papel para anotar las propuestas y poderlas comentar con tus compañeros de trabajo y para no estar desenchufado de la actualidad. Pasan y pasan los minutos, la charla va re linda y uno sin anotar nada, esperando ya con ansiedad que se dignen ha hablar en criollo. Te enterás que el agua y el aceite son perfectamente compatibles, que para que se mezclen bien hay que batirlos mucho, por lo menos hasta después de las elecciones, que obviamente terminará cada uno por su lado haciendo la suya, como ya lo hemos visto antes y lo vemos ahora. Que el óleo de un partido va muy bien con el de otro aunque siempre sean opositores y que todos son los que más te convienen, juntos o por separado, por que son patriotas que trabajaran hasta el cansancio por su gente y bla, bla, bla… (Menos mal que ya sabemos que comen flor de asados todos juntitos en el mismo tablón, un brindis por la Patria!!!)
Tus hijos te miran con cara de que no quieren escuchar mas, obviamente prefieren ser floggers, cumbieros, emos o extraterrestres, cualquier cosa menos que les echemos este fardo de que son nuestros futuros lideres y que este trabalenguas es por ellos.
Llegó por suerte la hora de cenar tranquilón/a con la familia y compartir lo que le aconteció a cada uno, y comienza la charla, el hijo del medio: “Pá o Má me tenés que comprar un celu; ¿Que pasa con el tuyo?; Era mió… me lo robaron en el club.”
Colegio, parque, etcétera, para el caso es lo mismo, ya no tiene celular y hay que comprar otro. (Insultos al aire). La charla sigue: _“No me alcanzó para comprar en el súper la provista del mes;”_ ¿Cuánto te falto?_” Otro sueldo…”
Traguemos como podamos, la vida sigue con el cinturón ajustado, pero sigue.
Te miras con tu esposo/a, visualizas un horizonte bello y armonioso, y preguntás, ¿Quién entendió lo de la tele? Los pibes se levantan de la mesa ¡chau, me voy a la compu! ¡No jodas.
Se termino la cena, y el programa que te puso de los pelos.
Llego la hora dormir, mientras tratamos de entrar en sueñito, nos retumban las palabras, crisis, inseguridad, voto, crisis, cambio profundo, Patria, aceite, crisis.
Tomas un ansiolítico y te preguntas: ¿A quién voy a votar, para qué? Si siempre es lo mismo…
por Norma Espiñeira
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