Etapas femenias: La Piel
Cuando se cumple 20, comienza la etapa de prevención en la que se deben tomar medidas específicas para evitar el envejecimiento prematuro.
Se supone que en este período, la piel está en su mejor momento, excepto que sufra alguna condición especial.
Entre los 20 y 30, la contaminación, la luz solar y otros factores externos comienzan a dañar las capas más profundas de la piel que provocan las primeras señales de envejecimiento: líneas finas, falta de brillo y elasticidad, aspecto cansado.
La rutina para la salud cutánea, debe ser diaria y condicionada para cada tipo de piel, incluyendo limpieza, exfoliación regular, hidratación y productos de tratamientos específicos como mascarillas y cremas para el contorno de los ojos y los labios.
Pasados los 30 años, ya no es suficiente con limpiar y humectar la piel del rostro.
Se debe adecuar la rutina del tratamiento, incluso renovar productos con nuevas formulas reacondicionantes, porque la producción de melanina, los aceites y la regeneración celular disminuyen.
Serán necesarios productos de fórmulas más concentradas que hidraten y activen las células, que deberán contener ingredientes con vitaminas A, C y E y que incluyan antioxidantes y bloqueador solar. (mínimo factor protección solar 45)
A los 40 años, la piel requiere más hidratación y firmeza.
Las señales de envejecimiento, como arrugas, están presentes y es momento de controlarlas. La epidermis mantiene menos humedad y está más propensa a los desbalances hormonales. Los tratamientos diarios deben proveer lozanía, hidratación extra y frescura al rostro. Primordial, ingerir mucha agua.
Mariana I. Riffel
Área de cosmetología
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