Tocar lo estructural
…En un debate que salió al aire el sábado 5 de noviembre por la mañana, en el programa “Marca de Radio”, por AM “La Red”, Atilio Borón (*), consultado por el panorama pos electoral en nuestro país, decía lo siguiente:
“Las expresiones políticas de la derecha son los multimedios. (Antonio) Gramsci lo había descubierto, hablando de la Italia del resurgimiento, hace 100 años diciendo: En Italia, como no puede haber un partido conservador más o menos bien armado, el que cumple ese papel es “La Stampa”, que era el gran diario de Torino. Bueno, acá pasa lo mismo, y en Venezuela pasa lo mismo, y en Ecuador. Este es un síntoma de lo que ha sido la transformación de los procesos políticos en los países de América Latina…
…Hoy tenés un bloque que está en el poder que tiene la posibilidad de hacer, prácticamente, cualquier cosa; SI TIENE LA VOLUNTAD POLÍTICA DE HACER CUALQUIER COSA. En frente tiene un bloque de tipos que no pueden, ni siquiera, darse una formación política mínimamente unitaria para convertirse en una alternativa electoral en este terreno…
… Yo creo que hay una oportunidad fenomenal de avanzar en algunas cuestiones pendientes que Argentina tiene que resolver desde hace 30 años…
…Una cosa es transformar el consenso social en poder político efectivo y otra cosa es quedarse en el consenso social. Es un tema de construcción política muy, pero muy delicado. Yo creo que el gobierno lo puede hacer. En primer lugar: tiene un liderazgo excepcional que no tiene par en este momento, en la Argentina; nos guste o no, Cristina sobresale de una manera fenomenal en relación a cualquier otro candidato en la Argentina. En segundo lugar: Tiene, prácticamente, todos los gobernadores. En tercer lugar: Tiene la mayoría en las dos cámaras del congreso y tiene quórum propio. O sea: Puede hacer lo que Cristina QUIERA. Mi preocupación ahora es evitar que algún grupo de gente pueda filtrar la demanda social y le diga: No, no. Mire, caminemos por los caminos de la mesura y la moderación… En este momento, Cristina, tiene que ser desmesurada…”
Sin temor a equivocarme, porque lo escucho y lo leo cada vez que tengo la oportunidad, cuando Borón se refiere a que la presidenta puede hacer “cualquier cosa” o “lo que quiera”, está hablando específicamente, y de algún modo está aquí expresado, de poner el oído en la demanda social y los temas postergados desde hace 30 años. Pero las demandas y temas de los excluidos, ignorados y relegados desde hace más de 30 años. Si repasamos algunas de las actitudes y discursos de la primera mandataria de un tiempo a esta parte, no queda muy claro si la decisión política irá en algún sentido menos sinuoso que años anteriores; ese estilo de resolver sobre la marcha parece seguir siendo la constante.
Si empezamos desde el principio debemos decir, nobleza obliga, que cuando Néstor Kirchner accedió a la presidencia en el 2003, lo hizo con el 22% de los votos y un mínimo caudal político; todo gentileza del riojano especializado en hacer daño que, con toda la mala intención que siempre lo ha caracterizado, se bajó del ballotage. Absolutamente nadie, ni los pocos propios, ni los muchos extraños imaginaban, ni en sus mas alocados sueños, este presente de 54%. Es cierto que, el ex presidente, no llegó con un discurso de futura revolución proletaria pero, fue el mismo oficialismo que se encargó de instalar esta imagen de neo-izquierda moderada y los conservadores recalcitrantes que, lamentablemente todavía abundan en nuestro país, salieron a anunciar a coro que estábamos en camino a convertirnos en Cuba, que estábamos gobernados por guerrilleros y otras estupideces por el estilo.
Claro que, en perspectiva, el oficialismo ha tomado e impulsado medidas que, comparadas con los gobiernos que se han turnado desde el 83 a la fecha, son de lo más progresistas que hemos visto. Pero no es menos cierto que, en lo estructural, el neoliberalismo económico y social, que comenzó a instalarse en la década del 70 y se consolidó en los 90, sigue gozando de muy buena salud en nuestro territorio nacional.
Es aquí donde surge la palabra clave que nos devuelve a las preguntas de Atilio Borón: Ahora que el oficialismo no tendrá obstáculos en el mediano plazo, por lo menos no hacia afuera de sus propias filas: ¿Habrá decisión política para meter mano en los cambios “estructurales” que desde el campo progresistas se le vienen reclamando; o su izquierdómetro ya marcó el tope máximo? ¿Tendrá la habilidad de transformar el enorme consenso social obtenido, en real poder político, articulando y habilitando, de verdad, a los sectores de base, para que contengan las posibles convulsiones de los sectores privilegiados y poderosos cuando las medidas “estructurales” afecten sus intereses?
Para ser claros: cuando hablo de verdaderos cambios estructurales, hablo de corregir y enmendar las atrocidades cometidas, mayormente, durante el sultanato menemista y que muchos (demasiados) de los que hoy, con un cinismo a prueba de todo, critican aquel saqueo nacional, fueron protagonistas, dando una mano más que importante para que se lleve acabo.
El 10 de diciembre está a la vuelta de la esquina y algunas señales, dadas desde el oficialismo, no son muy alentadoras para el campo popular. Tenemos 4 años por delante para apoyar o resistir en la lucha.
Felipe Ignacio Díaz
(*)Atilio Borón es un politólogo y sociólogo argentino, doctorado en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Es autor de varios libros de ciencia social y filosofía , con una apuesta política clara de compromiso con el socialismo para América Latina. Actualmente es profesor de Teoría Política y Social, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires desde 1986, investigador superior del CONICET y director del PLED (Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales).
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