Peronismo Antiperonista. Por José Vernazza
Dice la marcha partidaria “Todos unidos triunfaremos”. No es ningún descubrimiento que la unión hace la fuerza. Este es un apotegma milenario, repetido en innumerables ejemplos literarios y en la vida cotidiana. Pero volviendo al movimiento nacido hace poco más de sesenta años, si la base del triunfo es la unión ¿Por qué está tan desunido, que lo lleva a una división cada vez más profunda?
Hagamos una revisión retrospectiva. Hacia mediados de la década del cuarenta, en el siglo pasado, el gobierno de facto que estaba en el poder, solamente gobernaba para un sector de la sociedad que era de la clase alta, ignorando a la mayoría del pueblo, que era (y lo es en la actualidad) el motor productivo del país. Dentro de ese gobierno había un Coronel que vio que ese segmento mayoritario y postergado tenía necesidades de protagonismo en las decisiones de los destinos de la nación. Era el Coronel Perón, que desde su puesto en el Ministerio de Trabajo y Previsión, le dio al movimiento obrero la cohesión necesaria para que se organicen en Sindicatos, y sean movimientos orgánicos con protagonismo social. Todo esto acompañado por una serie de leyes sociales, enunciada tiempo atrás por el socialista Alfredo Palacios, pero que nunca pudo ponerlas en vigencia.
Pero este movimiento nacido en el ‘45, tenía un alma motora que era Eva Duarte de Perón y juntos sentaron las bases del movimiento justicialista, enarbolando las tres banderas fundamentales del movimiento: Justicia Social, Soberanía Política e Independencia Económica.
Decía Eva Perón “Evita” “donde hay una necesidad, hay un derecho”. Dijo Perón “Primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres”. Ellos sostenían que en el movimiento no debía haber intereses egoístas y personales, sino intereses en función social.
Con la muerte de Eva, el movimiento comienza a resquebrajarse. Posteriormente con la mal llamada revolución libertadora, tras dieciocho años de proscripción, el regreso de Perón al país y su posterior fallecimiento en 1974, el movimiento queda diezmado por intereses de poder, donde cada uno en nombre del líder fundador y apetencias personales, tanto en los sindicatos como en los distintos organismos del estado pueden verse cuan lejanas quedaros las tres banderas fundamentales, cuan lejana quedo la justicia social, porque, en mi modesta opinión, valen más los intereses personales que los de la sociedad.
Actualmente veo que si a un miembro del partido no se le da el espacio que desea para si, crea una agrupación a la que llama “peronista” y se presenta en una elección en busca de ese espacio, y si llega a ocupar un cargo, antepone sus intereses personales.
Por eso es que hoy vemos en las elecciones, desde 1983 hasta las del próximo 28 de Junio, varias agrupaciones que se dicen peronistas, pero ninguna enarbola aquellas tres banderas basales.
Creo en lo personal, que con la muerte de Perón, el movimiento dejó de existir con él, y cada militante o candidato cree ser verdadero peronista, pero sólo tiene una pequeña parte del peronismo. O sea, en otras palabras, es como un gran libro del cual cada uno sólo tiene una página, y cree tener el volumen completo.
Hasta la próxima,
Cacho.
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