Violencia Humana. Por José Vernazza
Un hombre va caminando por la calle, de pronto sale un joven con un arma y le pide todo lo que tiene. El hombre sorprendido le dice que no tiene nada. El joven lo mata de un tiro.
En un bar hay mucha gente viendo un clásico de fútbol por televisión. Termina el partido y un hincha del equipo que ganó carga a uno del que perdió, este saca un cuchillo y lo mata.
Estos son sólo dos ejemplos comunes. Hay situaciones de todo tipo que terminan de la misma manera.
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¿Por qué el hombre es tan violento?
El ser humano, erigido a si mismo la especie suprema de la naturaleza, diferenciándose de los animales por su capacidad de raciocinio y análisis, desde los comienzos de la historia, allá por la edad de piedra, el homo sapiens ya imponÃa su autoridad en forma violenta. Esto no es de extrañar porque en todas las especies animales, sobre todo las especies gregarias, la violencia es la forma que tienen de imponerse ante sus congéneres para infundir respeto por medio del miedo. ¿Pero es el hombre el único que mata a sus congéneres para lograr este objetivo? No, la muerte de un congénere se da en las especies inferiores. Por ejemplo la paloma – sÃmbolo de la paz – la pelea termina cuando una mata a la otra. En cambio los lobos imponen su autoridad simplemente por la fuerza, sometiendo al otro sin llegar a matarlo. Los primos nuestros, los simios, también, ocasionalmente llegan a la instancia lÃmite de la muerte de un congénere, si este no acepta su voluntad. El ser humano en la antigüedad también imponÃa su voluntad, su capricho y autoridad mediante la muerte de quienes se oponÃan a él. Y esto no ha cambiado en el transcurso de la historia.
Conforme avanzó la inteligencia del hombre y su inventiva, comenzó a desarrollar armas que le facilitarÃan la tarea de imposición.
Si bien la evolución intelectual de la especie, y el progreso de la civilización ha comenzado a poner lÃmites a esta condición a través de códigos, ya sean polÃticos, legales y sobre todo religiosos, el hombre sigue a la caza del hombre. Sigue matando porque ha encontrado la forma de justificar la muerte del otro a manos de un semejante, con pretextos de discriminaciones raciales, polÃticas y sobre todo religiosas, (se han aniquilado civilizaciones enteras en nombre de Dios) donde grupos radicalizados y extremistas son intolerantes y todo aquel que no piense igual es un enemigo y debe morir. Asà se justifica la guerra, - expresión máxima de la violencia - y la intolerancia, donde quienes detentan el poder no mueren en ella, sino que los que caen son miles de soldados, miles de seres humanos. AsÃ, a través de la historia, nuestra especie ha vivido de guerra en guerra, de genocidio en genocidio. Y pese a los lÃmites impuestos por nuestra capacidad de análisis, sabemos que está mal, que nos condenarán las leyes civiles y las religiosas. El hombre sigue matando al hombre.
Pero hay una violencia más preocupante, donde un hombre mata a otro en forma individual por cuestiones pasionales, polÃticas, deportivas, religiosas o cualquier pequeña diferencia que tengan, se arregla matando al otro, casi como una necesidad, como para que sirva de advertencia a cualquier otro individuo que pretenda oponerse a su manera de pensar. Y en la sociedad contemporánea se mata al otro para apoderarse de sus bienes. El asalto a mano armada en la grandes urbes es moneda corriente, y aún sabiendo el asaltante, que matar a la vÃctima de su robo es un error, por el cual será condenado, igual lo mata. Y ni hablar de los potenciadores que desinhiben a una persona, como lo son el alcohol y últimamente, los estupefacientes, que despersonalizan al individuo y hacen aflorar sus instintos más salvajes.
Pero digo yo ¿Cuál es el estúpido gen que se filtro en la evolución de las especies y llevamos dentro?¿lo encontrará la ciencia algún dÃa? Tengo la esperanza que si, o mejor dicho, la seguridad de que el hombre dejará de ser violento. Será el dÃa que queden un hombre y una mujer solos en el planeta – si es que el hombre no lo destruyó antes – y encuentren un manzano y empiecen otra vez la historia.
Hasta la próxima
Cacho
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