Hay que educar al soberano
Dijo Sarmiento “hay que educar al soberano” refiriéndose al pueblo. Él seguía los conceptos de aquel fogoso secretario de la primera junta de 1810, Mariano Moreno, que decía mas o menos así: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si el hombre no sabe lo que vale, lo que tiene y lo que se le debe, nuevas ilusiones sustituirán a las viejas y será su suerte, tal vez mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.
No son estos los únicos preclaros hombres que emitieron juicios semejantes. Hice el secundario en el Colegio Rivadavia de Castelar, y su lema era una frase del primer presidente argentino “la verdadera prosperidad de los pueblos pasa por las aulas”. También podría citar a una presidente contemporánea de Finlandia (allí también hubo o hay una presidente femenina) que manifestó en una ocasión que los pueblos educados elegirán gobernantes capaces y honestos. Destaco que Finlandia es uno de los países nórdicos más “pobres” y destina el 6% de su PBI en educación. Y podría citar muchos ejemplos más pero no quiero caer en la redundancia abúlica.
En la Argentina el sistema educativo se viene degradando en forma acelerada y alarmante. Soy de los que piensan que la educación se debe dar en el hogar, desde temprana edad, y en la escuela se va a aprender y ambos escuela y hogar se complementaran recíprocamente. Pero nuestro sistema educativo, que sigue perdiendo calidad desde mediados de siglo pasado, no formará un pueblo con los conocimientos productivos, basados en reglas claras de respeto, convivencia, honestidad, etc.
Es evidente que prospera la marginalidad y la indigencia, porque los chicos deben desertar a la escuela y un segmento importante no termina los estudios primarios con lo que, consecuentemente, se agrandan los bolsones de pobreza. Pareciera que algunos gobernantes usufructúan esta condición en beneficio propio, como lo hacían los antiguos esclavistas que no le permitían a los esclavos aprender a leer y escribir. Porque de esta manera los podían seguir sometiendo a su voluntad. No conozco números estadísticos de cuantas personas no han concluido su primaria, su secundaria o su carrera terciaria, pero es evidente que las cifras deben ser altas. La crisis educativa en Argentina también, a mi entender, se debe a los constantes conflictos gremiales que mantienen los docentes en todo el país, y a que su capacitación no es la misma que tenían los maestros de mediados del siglo pasado. Influye además, la crisis familiar de la que hablaba en el comentario anterior.
Todo es una suma de todo, y si esto no se revierte a corto o mediano plazo o quizá a largo – pero no muy largo – se ratificara lo enunciado por Mariano Moreno ”…..será su suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”.
por José Vernazza
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