Columna: Familia en crisis
Mi generación, algunas generaciones anteriores y algunas posteriores, fuimos criados y educados en un seno familiar que era un estereotipo adecuado para aquella época. Nos educaron en el concepto de que la familia era la célula base de la sociedad. La institución familiar, era indestructible. Un individuo antes de formar familia, debía reunir determinados requisitos, tales como seguridad económica, que la daría el empleo, la profesión, o cualquier actividad rentada y honorable, debía primero tener su casa propia y elegir a su futuro conyugue, sabiendo que al casarse, iba a ser hasta que la “muerte los separe”, tanto en ámbito de las leyes civiles como religiosas, del credo que fuese.
En los primeros tiempos de Homo sapiens-sapiens, ya estaba germinando esta composición. Las familias, aunque en forma incipiente, se agrupaban en clanes y algunos llegaban a ser numerosos, pero, siempre estaban presentes los lazos afectivos, aunque existían cosas que la civilización condenaría, pero con el correr de las épocas, se fueron puliendo, perfeccionado hasta llegar al estereotipo del que hablaba al principio.
Las continuas crisis de nuestra historia a través de los tiempos con guerras, cambios de sistemas políticos, económicos, y sociales. La institución familia se ha ido deteriorando, y se esta deteriorando aún más. Es como si fuera una involución. El volver al principio de los tiempos. La familia ya no es lo que era en tiempos de nuestros bisabuelos, abuelos y padres. Hoy en día es común ver que nacen nuevos seres que no conocen, y quizás nunca sepan quién es el padre. Ver que hay cada vez más madres adolescentes, y por supuesto solteras, y esos hijos son criados por un tercero, generalmente un abuelo/a o tíos, que no le darán la misma contención que puedan darles sus padres biológicos. También es dable ver como se separan las parejas. Simplemente se “juntan” y conviven algún tiempo, luego se apartan cada cual por su lado. En el peor de los casos contraen matrimonio legal, lo que hace la separación más traumática aún porque intervienen intereses que la justicia debe dilucidar, quedando en el camino los hijos. Generalmente la separación se produce por “incompatibilidad de caracteres”, pero creo que la causa fundamental es la falta de amor, ingrediente fundamental y base de la familia. Los hijos luego crecen sin una figura paterna o materna o sin ambas. De no tener una contención adecuada seguramente su futuro será incierto, y seguramente, repetirá el mismo estilo de vida. Tampoco su educación será la adecuada. Aquí quiero verter un concepto de que la familia es la que debe educar al niño. La escuela debe encargarse de instruirlo.
Esta situación se agrava porque estos casos aparecen en las clases sociales más desprotegidas, que a causa de la crisis económica global, son la mayoría de la población mundial, aunque también se da en las clases sociales de mayor poder adquisitivo, pero con otras características. Así el individuo crece y se forma de la manera que la sociedad le marca. Y hoy con los medios de comunicación masiva que muestran tanta violencia en todas las formas existentes, y hacen hasta apología de esta violencia, el ser que esta definiendo su personalidad, esta expuesto a tomar el camino generalmente equivocado, que inevitablemente lo llevara a la corrupción moral, intoxicándose con sustancias estupefacientes y entran en un circulo que es una espiral descendiente, poniendo en peligro la seguridad propia y la de sus semejantes.
Por eso quiero a través de este espacio, rescatar la institución familiar, que pese a los avatares de los tiempos que corren, halla en el seno familiar la contención emocional necesaria para que cada nuevo ser crezca con una figura paterna y materna, adecuada a las modernidades donde mamá y papá estarán ausentes por que deben ir a trabajar para ganar el sustento, pero su hijo sabe que en un momento del día regresaran y estarán con él para brindarle el apoyo afectivo y el amor necesario para crecer y ser una persona de bien.
Hasta la próxima,
Cacho
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