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Lealtad, sello del Movimiento Obrero

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Escrito por Nogoya 451º Lunes, 17 de Octubre de 2011 09:00



Crónicas de un levantamiento popularLo que había cambiado tras los pasos de Perón, en su primera aproximación a los trabajadores como Ministro, había sido el significado de la palabra libertad. No era la libertad exclusiva y de privilegio de los dirigentes de partidos tradicionales y representantes del capital, esa libertad de lucro, esa que socavaba la verdadera libertad de los trabajadores y permitía su explotación. Hombres y mujeres habían descubierto con el General algo que iba a quedar grabado en sus mentes y sobre todo en sus corazones: la dignidad de ser trabajadores y los derechos que esto implica. 


Los días previos al 17 de octubre de 1945 el mundo miraba la convulsionada Argentina. La clase trabajadora, estremecida por el injusto encarcelamiento de Perón, se muestra inquieta, movilizada, expectante; se preparaba para lo que luego fuera la más auténtica demostración de gratitud a aquel hombre que había hecho posible la adquisición definitiva de esta nueva dignidad. 


El 16, reunido el Comité Central de la CGT,  luego de extenso y profundo debate, resuelve la huelga general a realizarse el 18 de octubre; aunque la espontaneidad y sublevación voluntaria de la clase obrera se anticipó la madrugada del 17 cubriendo las calles, pidiendo la libertad de Perón. Por primera vez en la historia argentina, las masas populares son protagonistas decisivos, cambiando el curso de los acontecimientos. Cientos de miles de obreros, organizados, siguiendo a sus dirigentes, marchan hacia Plaza de Mayo. 


Y la hora llegó. Más de medio millón de obreros permanecían en atenta vigilia, avanzada la noche de aquel 17 de octubre. Es el pueblo trabajador la bisagra de este giro, que por sí solo eleva a su líder en el llamado de este pueblo que lo reclama en genuina expresión.


El Movimiento obrero, siempre lealLos hombres y mujeres trabajadores, como todo ser humano, tenemos pasiones e intereses individuales, pero para un peronista la dirección de sus acciones está siempre dirigida por el Bien Común de la Patria y el bienestar de los trabajadores, hacedores cotidianos de esta Nación. Como el artesano que trabaja con sus manos, suave y pacientemente para hacer surgir del barro alguna hermosa y útil obra, lo conducción del Movimiento Justicialista, leal al paradigma Peronista, se funde con las masas que, como dijera el General, no importan tanto por su número sino por su sentimiento de pertenencia a unos ideales comunes que sostienen la Unidad del Pueblo.El Peronismo es un emblema de la población trabajadora, este sentimiento que nos hace ser parte de un colectivo, que enciende los corazones de todos los compañeros en el camino de la equidad y la Justicia Social, a la vez que nos convierte en iguales y nos opone a aquel que con mezquinas intenciones se olvida del conjunto y no extiende sus manos para la construcción de este destino común de nobleza y dignidad.


Un hombre de nuestro Movimiento podrá tener cualquier defecto, pero el más grave de todos será no ser un hombre del pueblo. Cuando el Justicialismo enuncia aquella máxima que indica que “para un peronista no puede ni debe haber nada mejor que otro peronista”, lo que está expresando a viva voz es que para un trabajador no hay nada mejor que otro trabajador, y ese es el primer ejercicio peronista que la UPCN lleva adelante a cada paso, en la defensa permanente e insoslayable del compañero trabajador. 
Desde sus inicios, el movimiento sindical en Argentina ha dejado en su huella una fuerte impronta Peronista, porque el legado de Perón ha sido siempre la defensa del trabajador y la supremacía de sus derechos por encima de cualquier otra prerrogativa.La Lealtad del Movimiento Obrero Argentino no es más que un sincero y perpetuo agradecimiento al hombre que en esta Patria, en aquellos años, logró lo imposible, lo impensado, lo inalcanzable: un Pueblo protagonista. La Argentina cambió para siempre, imprimiendo en el corazón de cada ciudadano la dignidad como lo auténticamente propio, y ninguna conquista como un imposible.  


Unidad en la pluralidadLa unidad de propósitos hace nacer victoriosa la lucha de la clase trabajadora, y es ésta la que debe permanecer alerta y activa en estos períodos de constante restructuración del Estado Nacional y del mundo entero. Sobre la base de la pluralidad que nos caracteriza como grupo, los trabajadores somos los responsable de sostener la conquista social del pueblo y enaltecer las causas de la lucha contemporánea, coronadas en la búsqueda y consecución de la Justicia Social. En la disputa sin treguas por la dignidad, que sostiene por definición todo movimiento gremial, la Unión levanta orgullosa como el más alto de sus principios la justicia que le asigna a cada trabajador, además de su  merecida dignidad, la oportunidad que lo ponga en igualdad de condiciones ante cualquier ciudadano de esta querida Patria, Nuestra República Argentina.


Con la pluralidad como bandera, en la UPCN alzamos erguidos y estrechados los brazos del movimiento obrero, como cada 17 de octubre.


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